Monday, September 25, 2006

El Más Maquiavélico

Debilitada por pugnas entre diversos grupos de poder, y usurpada su estabilidad por ejércitos extranjeros, la Italia de Maquiavelo finalmente cayó en anarquía. Era entonces una colección de ciudades-estado, fragmentada y caótica, y después de la invasión española le tomaría otros 350 años conseguir su autonomía y unidad. Maquiavelo había sido siempre un político fervientemente republicano (gobierno cuyos representantes son elegidos por el pueblo), y durante los catorce años dorados de la República de Florencia había llegado a ocupar el puesto de Canciller. Sin embargo, cuando los Medici derrocaron al gobierno “democrático” de Soderini, Maquiavelo fue encarcelado, torturado, y exiliado a Percussina. El “por qué” un hombre del pueblo escribió, durante su exilio, El Príncipe, un libro con consejos para que el tirano afinque su poder dictatorial, es uno de los grandes misterios de las ciencias políticas. Existen diversas teorías, la menos halagadora de ellas que simplemente intentó egoístamente agraciarse con los gobernantes para recuperar su estatus y poder.

A diferencia de Judas, la reivindicación de Maquiavelo comprueba ser más difícil, debido a que no existen nuevos manuscritos que revelen su verdadero designio. Existen, sin embargo, dos teorías que intentan exonerarlo de la inmoralidad de la cual es acusado: Una teoría es que Maquiavelo habría encubierto artimañas entre sus consejos, cuyo objetivo era hacer a los Medici vulnerables a un levantamiento popular. Maquiavelo aconseja al Príncipe, por ejemplo, que la sede del poder y residencia sea mudada a Florencia, y que deje de ser el castillo de los Medici. Maquiavelo argumenta que mudarse a la ciudad sería una manera de ganar popularidad y el favor de la población, cuando en realidad simplemente hacía que la seguridad del Príncipe sea más frágil, y facilitaba la insurrección del pueblo. Otra teoría es que Maquiavelo era ante todo un político pragmático. Por ende, entendía perfectamente que la situación internacional - en la cual Italia se encontraba indefensa ante el asedio español y francés - demandaba de un gobernante fuerte y capaz de garantizar la estabilidad interna, para así poder hacer frente a las amenazas del exterior.

De lo que no se salva Maquiavelo es de la bien ganada fama de ser quien inmortalizó la frase “el fin justifica los medios” (aún cuando dicha frase jamás fue enunciada por él). Resuena en mi cabeza la advertencia del Papa Benedicto XVI en contra del relativismo moral. Sin embargo, en la política a veces un líder se ve obligado a elegir entre el mejor de dos “mundos”, o de los males el menor. Hoy parece que la encrucijada es entre la igualdad y la democracia. El grito de guerra es reivindicar a los derechos de los pueblos indígenas, y revertir 500 años de injusticia. La causa es noble y es justa, de eso no existe duda alguna. Yo añadiría incluso que es necesaria. ¿Pero es este el fin supremo? Más aún, ¿justifica dicho fin pagar cualquier precio sin importar los medios a ser utilizados?

El terminar con el racismo y la discriminación es un fin ineludible, y los correos que recibo con epítetos y contenidos racistas me hacen pensar que la lección aún no ha sido entendida por nuestra incorrectamente bautizada “oligarquía”. El racismo es uno de los mayores males que aquejan a nuestra nación, y uno de los mayores obstáculos en nuestra transformación hacia una sociedad productiva, estable y viable. Pero es más fácil para los “Medici criollos” seguir con un heredado racismo, sin reflexionar sobre sus consecuencias, aún cuando es nuestra calidad de vida la que sufre debido a su arrogancia. Tal vez es por ello que el Presidente Morales niega un espíritu Maquiavélico, sin darse cuenta que está optando por ese camino, al no revelar completamente sus intenciones, ni jugar bajo las reglas acordadas. Además, si advierte a su oponente de una estrategia maquiavélica, ello inmediatamente la haría inviable. En otras palabras, para que surta efecto el plan, Maquiavelo debe ocultar que es Maquiavelo. Ahora solo queda rezar para que los medios utilizados no resulten en la conflagración y anarquía que Maquiavelo siempre quiso evitar, y que en medio de dos fuerzas igualmente impostoras, se mantenga la unidad de nuestra nación.

Flavio Machicado Terán

3 comments:

mcentellas said...

Dudo que Evo Morales sea maquiavelico, pues hace algunas faltas graves. Por ejemplo, Maquiavelo advierte al principe a no tocar la propiedad de ciudadanos para no crear enfrentaciones. La declaraciones de Evo en contra la propriedad viola esa parte de "El Principe". Igualmente, Maquiavelo nunca declara que el principe debe ser popular, mas bien que debe ser soberbio. Maquiavelo advierte en contra del populismo, pues es una forma de poder mus precario que requiere poco para romper.

Es una interesante pregunta, por supuesto. Pero al final tambien hay que ver si Evo es pragmatico (algo que Maquiavelo valorizaba) or teatrico (algo que Maquiavelo despreciaba).

Lo mas interesanta para mi es que Maquiavelo era el primer cientista politico. O sea, era el primero en estudiar el poder en la sociedad y la politica sin temor a decir cosas verdaderas pero que ofendian a las sensibilidades. Esa "amoralidad" (que no es "imoralidad") es la marca del tipo de objetividad del "modern political scientist" de nuestra epoca. Por ejemplo, Juan Linz estudio durante los 1970s como se mantiene en poder un sistema politico autoritario, pero nunca deje Linz de ser un democrata.

Carlos said...

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julian_marquez said...

Transportar las ideas de Maquiavelo al siglo XI es hacer maquiavelismo político. Las ideas de El Príncipe tienen que ser analizadas en su contexto y hay que darse cuenta que en su gran mayoría NO son aplicables para hoy en día, tratar de justificar o explicar la actitud de un gobernante contemporáneo según Maquiavelo es simplemente una gran descontextualizacion.