En este post hago mención a otro problema que ya es recurrente todos los años y es el problema de la venta de ropa usada o de los denominados Ropavejeros. Al igual que el tema del SOAT es otro tema que otra vez aparece y es porque simplemente no se le da una solución inteligente y de largo plazo, sino simplemente se buscan “parches” coyunturales que lo único que hacen es “patear” el problema.
Y es que en realidad, la idea del gobierno de reconvertir a los Ropavejeros no es una solución creíble. Para que sea creíble o factible se tiene que demostrar que con la reconversión, los Ropavejeros van a ganar igual o más de lo que ganan vendiendo ropa usada. Me da la impresión que eso difícilmente va a suceder. Si uno se dio una vuelta por San Francisco en estas Navidades se da cuenta que el negocio de la ropa usada cuenta con una demanda que cubre a todos los estratos de la sociedad. De hecho pareciera que quienes más compran ropa usada es gente pudiente.
Como creyente que soy del libre mercado en temas comerciales (porque obviamente para temas sociales, el mercado tiene sus deficiencias) creo que la mejor solución y además verdadera sería dejar que los Ropavejeros hagan su negocio libremente y si realmente hay un perjuicio a la industria nacional, ahí pensar en algún mecanismo impositivo talvez que grave a la ropa usada. Pero, tratarlos de reconvertir a la fuerza no va a funcionar nunca. Por otro lado, aunque no tengo certeza de esto, me han dicho que Bolivia y en particular El Alto, exporta grandes cantidades de ropa al Brasil. Todas, esas bermudas que los turistas compran en las playas de Rio de Janeiro que dicen “Praia de Copacabana” son todas hechas en Bolivia. Si es así, de que nos preocupamos de la ropa usada?








